martes, 25 de septiembre de 2007

4ª etapa: Lastres-Gijón (2)

Ya estoy en la Mar. Se acabaron todas las incertidumbres. Mayor con un rizo y dos vueltas al génova de 110%. Con esta configuración el Xarpa va muy a gusto, equilibrado (puedo soltar la caña tranquilamente si no fuera por la olas que me desvían del rumbo).
El bordo malo (hacia el Norte) es cómodo, cojo las olas por la amura y el piloto automático lleva el barco perfectamente. El bordo bueno (hacia el Oeste) me hace avanzar, pero tengo la ola más o menos de través y para no perder camino procuro ceñir todo lo que pueda. Los trenes de las Marías no me dan tregua y tengo que colocar el barco para recibirlas por la aleta. Son bastante 
grandes y algunas con pequeñas rompientes en la cresta.
En esta situación el piloto responde a toro pasado y tengo que llevar la caña constantemente.
Cuando carga la racha, con bajar carro me es suficiente. Los rociones son abundantes pero disfruto como nunca. Siempre me gustó navegar con olas y viento, pero aquí, solo, solo con el Xarpa estoy muy a gusto. Quizá con mal tiempo de verdad el Xarpa sea demasiado pequeño y mi resistencia también demasiado pequeña, pero de momento no me ha tocado.
Llueve, pero solo a ratos. Es lo que más me fastidia. Con las gafas llenas de agua no veo un pimiento y si me las quito, de lejos menos. Por dentro estoy seco y caliente, pero cada vez que tengo que entrar a la cabina ha tomar nota de la posición, o consultar las cartas o echar un vistazo al GPS, lo mojo todo. Otro lío es hacer pis: quítate la chaqueta, bájate el peto, coge un cubo, estudia bien las olas para que no te toquen las tres marías y apunta bien...

Pero, ¿qué es eso que se ve por la proa? Una nube negra, muy negra. Bordo a la mar por si acaso. Rayos, truenos. Nos va ha coger de lleno. Se ve venir la cortina de agua totalmente opaca. Ya estamos dentro.
La mar está blanca y parece que se ha hecho de noche. Llueve todo. Osea, todo, todo. No veo nada. Solo el resplandor de los rayos y un trueno detrás de otro. La botavara parece un grifo. Solo asomo la nariz por la capucha.
Y salimos. Dejamos atrás la tormenta.
El viento empieza a escasear. Largo rizos y desenrollo todo el génova.  
Pero el viento sigue bajando y la mar continua grande.
Quisiera entrar en Gijón de día. Tohatsu a trabajar. Se acabó la tranquilidad.
Llegué cansado. Hice los trámites de entrada y me fui a dormir.