lunes, 25 de mayo de 2009

Encuentro al atardecer


Varias veces nuestras derrotas se cruzan en la Mar. Nos saludamos tímidamente. Yo levanto la mano y tú me contestas con un repique de campana. Pero esta vez nos han pillado. Y me alegro. ¿Hay algo más bonito para un marino que ver su barco navegar? Sí, navegando cerca de tí.