Isla de Yeu:
Las expectativas del viaje inicial se han esfumado. Belle Ile, Quiberon, La Trinite, quedarán para otra ocasión. La meteo nos llevó a La Rochelle y perdimos, entre comillas, casi una semana. Y tan importante como la meteo es el tiempo de que disponemos. Escaso, por desgracia. Una borrasca nos pasará por encima en un par de días. O nos vamos antes o después. Y decido antes. Quizá podría haber raspado un poco mas de tiempo. Pero en la mar prefiero ser conservador y Loli quiere descansar unos días en casa antes de empezar a trabajar.
Cuando dejamos el Pointe des Corbeaux por estribor, rumbo a Santander, nos entra cierta melancolia por ir hacia el sur en vez al norte. Nos vamos de vuelta. En un par de singladuras esto se ha acabado. Tengo un regustillo agri-dulce...
Una bonita ruta, atravesando el Golfo de Vizcaya, nos lleva, en justamente 48 horas hasta Santander. Con buen viento, casi no ponemos el motor y el escaso tráfico nos hace ir muy tranquilos y relajados. Algunos delfines nos acompañan a ratos y las dos noches con luna casi llena se hacen inolvidables. Según vamos hacia el sur la temperatura empieza a subir y por fin podemos poner la piel al sol. A eso de las once de la mañana aterrizamos en nuestro puerto y no perdonamos, el ya clásico, copioso desayuno.

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